León, Gto. - Historia de la Ciudad - Revolución a la Cristiada II

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Inundación 1926
Inundación 1926

Foto: Lic. Carlos A. Navarro

Situación política, social y económica

Población

Durante este período, la cifra de población de la ciudad pasó de 89,510 en 1910 a 89,064 en 1921. Varias epidemias sufrió: una de viruela en 1911 (año también del "Colerín"); otra, persistente, de tifoidea, entre octubre de 1915 y marzo de 1917, que hizo estragos terribles, al punto de que el 25 de septiembre de 1916 el periódico Actualidades decía. "son ya insuficientes los sepultureros que prestan sus servicios en el panteón municipal".

En efecto, el Registro Civil anotó del 19 al 24 de ese mes 48 nacimientos y 308 defunciones y del 26 al 30 del mismo 40 partos y 228 decesos. Por razones de higiene, el 28 de esa treintena se cerraron los templos, teatros y cines y al día siguiente se informaba que se tiraban basuras y animales muertos hasta en las calles más céntricas y que el cauce del río estaba lleno de ropas, colchones y petates.

Por esto, el 14 de octubre siguiente, la Presidencia Municipal crea una Inspección de Asco, y para el 2 de noviembre siguiente se prohíbe visitar los panteones a pesar de la arraigada costumbre.

Para combatir el tifo, Gonzalo Torres Martínez obtuvo 5 toneladas de azufre, al finalizar diciembre, y en la misma fecha el doctor Rafael Lozano publicó el folleto Contribución a la campaña contra el tifo.

Fue también mortífera la influenza española en el otoño de 1918; más clemente, en cambio, la del invierno a principios de 1920.

Para atender la salubridad pública, en 1915 se hicieron adaptaciones al edificio del antiguo Instituto Sollano, alojando allí el Hospital Civil (también llamado Juárez) del que fue director desde 1917 el doctor Pablo del Río, y para rescatar y curar a los heridos en campaña se estableció en 1913 un puesto de la Cruz Roja, cuyo animador fue Francisco G. Plata.

Para atender a los niños pobres se fundó a moción del jefe político, ingeniero Antonio Madrazo, en agosto de 1912, la Sociedad Protectora de los Niños, y para cuidar de los indigentes se inauguró en septiembre de 1916 el Asilo de Mendigos, dirigido por el doctor Leoncio Ramírez.

Causa de numerosas defunciones fue el hambre de los años 1915 y 1916, los mismos del auge del tifo, que se expandió por aglomeraciones y desaseo, y con ella culminó la etapa más sangrienta de la Revolución. Ésta, al principio no se sintió en León, sino hasta después de la caída de Huerta en julio de 1914.

La Revolución

Entre los precursores de esta gran sacudida social, se contaba al leonés Práxedis G. Guerrero (1882-1910). Del mismo origen, el ingeniero Antonio Madrazo participó en los movimientos iniciales, se afilió después al constitucionalismo y al triunfar, en 1920, la insurrección de Agua Prieta, vino a ser gobernador del Estado (1920-1923), tras de haber sido 2 veces jefe político de León (1911-1912) y 1914, distinguiéndose, cuando ocupó este puesto, por su preocupación en pro del orden y la salvaguarda de las garantías individuales.

Fue esto una preocupación que surgió tan de inmediato, que ya el 14 de mayo de 1911 se trató de formar, por el Ayuntamiento, un Cuerpo de Seguridad, a pesar del cual unos facinerosos cometieron tropelías en Alfaro; en 1912, los Voluntarios de León lograron dispersar las fuerzas del rebelde Pedro Pesquera (que asolaba Piedra Gorda) y extendieron su protección hasta Puruándiro.

Sin embargo, poco después, en el mismo año, una gavilla asaltó Los Sauces, y luego Tlachiquera, y otra hizo lo propio en Cerro Gordo. En 1913, unos bandidos atacaron Duarte, y otros, un mes después, Santa Rosa.

En 1914, se formó un cuerpo de defensa que, a pesar de la entrada de Orozco, en agosto de ese año, y de la ocupación Villista, de noviembre de 1914 a junio de 1915, resurgió y subsistía aún en febrero de 1917, integrada por un centenar de miembros que comandaba Pedro Alvarez; todavía el 12 de febrero de 1918 se trató de rehacer esa Defensa Social porque el día anterior el sanguinario bandolero José Inés Chávez García había acampado en Jalpa, amagando desde allí a nuestra ciudad.

Habiéndose creído inminente una guerra con los Estados Unidos, en el último año del régimen de Huerta, muchos leoneses recibieron entusiastamente instrucción militar.

Los amagos y asaltos antes referidos no tocaron la ciudad; a ésta, se había introducido el insurgente Cándido Navarro con 300 hombres el 3 de junio de 1911, hurtando las arcas municipales, el 17 de noviembre la ciudad estaba en poder de los Villistas y desde esa fecha actuaba como jefe político el general Abel Serratos, que de ese puesto pasó a desempeñar el de gobernador del Estado desde el 18 de enero de 1915, trasladando la capital del mismo a León el 29 de enero y utilizando como Palacio de Gobierno la "Casa de las Monas", en la que se hospedó, durante algún tiempo, el general Francisco Villa.

Habiéndose posesionado los carrancistas de la ciudad de Guanajuato desde el 25 de abril, el general Alvaro Obregón determina el 10 de mayo que los poderes del Estado volvieran a estar en ella. Los Villistas, sin embargo, retuvieron León en su poder y la siguieron considerando capital hasta que perdieron, en sus cercanías, la batalla de Trinidad, tras lo cual entraron a León los carrancistas el 5 de junio, si bien los Villistas se apoderaron en esa fecha de Guanajuato y la retuvieron hasta el 12 del mismo, amagando desde ahí a León que todavía volvieron a tomar dentro del propio mes, al mando del general Rodolfo Fierro.

Días después, el general Joaquín Amaro recuperó la ciudad, y quedó por comandante militar de ella el general Gabriel Gavira, pero todavía merodeó, cerca de Alfaro, por algún tiempo, la pequeña fuerza del ex-sacristán Julián Falcón a quien, capturado, se le fusiló en Guanajuato el 30 de marzo de 1916.

Y aunque en septiembre de ese año se decía que el Distrito de León estaba ya pacífico, todavía en la primera quincena de octubre del mismo operaban en La Cuatralba las gavillas de Atanacio Saavedra y de José Garduño (éste muerto en combate).

El 9 de febrero de 1917 se avisaba que Epigmenio Banderas, que merodeaba con su gavilla en esa sierra, se había rendido y el 27 de marzo siguiente se informaba que otra banda similar había sido desalojada de Chichimequillas. Así, al fin de marzo, desaparecían simultáneamente el amago intermitente de los guerrilleros y la prolongada y mortal peste del tifo.

Economía

Sincrónicamente, en el segundo semestre de 1915 y casi la totalidad del año 1916, excepto diciembre, la situación económica había sido desastrosa, y sobre todo, fueron esos "los años del hambre". En realidad, una larga pesadilla había sufrido León desde agosto de 1914 con la entrada de Orozco, culminando ese calvario en 1916, en que un efímero presidente municipal Rainán Orozco Avila, que lo fue en la última decena de abril y la primera de mayo, emitió "cartones" para facilitar el cambio.

Pero la baja constante del valor de todas clases de papel moneda produjo pánicos financieros en León todavía en el mes de noviembre y, como a causa de ello, se cerraron las tiendas de abarrotes y las panaderías, constituía "un problema el conseguir algo con que alimentarse". Pero ya en las fiestas de enero de 1917 se advirtió una animación desconocida desde las celebradas en 1914, y la mejoría económica continuó hasta alcanzarse cierta recuperación en 1919.

Con motivo de las fiestas de enero de 1914, se tuvieron dos exposiciones industriales; en 1917 hubo una de productos industriales y agrícolas; al celebrarse las de 1919 volvió a tenerse otra industrial y también, pero con menor éxito, al efectuarse las de 1920. Alentaban el progreso industrial y agrícola y pugnaban en pro de los intereses de los empresarios, la Cámara Agrícola Nacional de León que databa de 1908 y la de Comercio que quedó constituida el 24 de junio de 1913, aparte de varias otras asociaciones menores como la Unión de Cosecheros de Papa, en 1918.

En cuanto a los trabajadores, el 21 de julio de 1911 se instituyó la Sociedad Mutualista de Empleados y en 1917 se fundó el primer sindicato laboral: el de tipógrafos. La Casa del Obrero Mundial tuvo una efímera sucursal bajo la ocupación carrancista, en el segundo semestre de 1915, ocupando el local del Seminario (contiguo a la parroquia), que luego durante los años de 1916 y 1917 alojó a la Escuela de Instrucción Secundaria, llamada durante ese par de años "Melchor Ocampo".

La ciudad vivió aislada entre 1914 y 1916, pues los trenes de pasajeros no corrieron ya desde el 16 de julio de la primera fecha y aunque de nuevo los hubo a principios de 1915, bajo el Villismo, y comienzos de 1916 bajo el carrancismo, el servicio entre México y Ciudad Juárez no se reanudaría sino hasta el 5 de octubre de 1916 (Ferrocarriles Constitucionalistas).

En enero de 1917 se reestablecieron las corridas de tranvías. En compensación, los automóviles que ya el 20 de enero de 1912 competían en carreras entre la Calzada y Trinidad fueron numerosos en el último tercio de esta década y para 1920 existía un Club Automovilista. Los aviones se vieron desde que realizaron vuelos en la cercana estación ferroviaria el último día de 1911 y el primero de 1912.

Las líneas telegráficas sufrieron mucho en los años álgidos de la Revolución, pero se habían normalizado al fin de noviembre de 1916. La Compañía Telefónica Guanajuatense había inaugurado sus servicios el 23 de julio de 1912.

Cultura y Humanismo

Los habitantes de León encontraban algún modo de distraerse de las penurias que se vivían en la ciudad, asistiendo a los toros (espectáculo que luego vino a ser prohibido transitoriamente al comenzar el último tercio de la década) en la reformada plaza que se inauguró en 1912; o al cine, para el cual hubo nuevos locales como el Salón Paris desde 1914 y el Olimpia desde 1920, amén del Elite y aún del Teatro Doblado, que en 1916 fue nuevamente dedicado al "arte mudo". En este local, sin embargo, actuó en ese año Virginia Fábregas, y ya en 1917 se tuvieron espectáculos ligeros con la presentación de las hermanas Arozamena.

Otro medio de esparcimiento, el deporte, que habría de arraigar tanto, empezó a cobrar importancia desde que en enero de 1917 se instituyeron el Club Deportivo Leonés (con variadas actividades que incluían esgrima y tiro al blanco) y el de béisbol "Francia".

En el aspecto cultural deben mencionarse la fundación, en 1913, de la Sociedad Literaria "Juan de Dios Peza" y, en 1917, del Centro Artístico Pierrot, así como la Exposición de Bellas Artes que se tuvo en 1912 en la Escuela Modelo y las de pinturas organizadas en 1917 y 1920 por el Círculo Leonés Mutualista, el que también auspició los juegos Florales de 1916 en que obtuvo la flor natural Vicente González del Castillo.

Educación

El Círculo Leonés Mutualista abrió en 1920 su sala de lectura, la que vino a sumarse a la excelente biblioteca de 20 mil volúmenes con que hasta mediados de 1915 contó el Seminario, que fue terriblemente mermada bajo el régimen constitucionalista, y a la bastante buena de la Escuela Secundaria y Preparatoria, llamada de 1916 a 1918 "Melchor Ocampo", la cual recobró su ubicación habitual en 1918, bajo el director, licenciado Francisco Gómez, normalizando sus actividades.

Por gestiones del ingeniero Antonio Madrazo se habían inaugurado el 8 de enero de 1912 tres escuelas oficiales para niños y otras tantas para niñas, pero los asíos subsecuentes no fueron propicios para nuevos progresos en la instrucción pública y es sólo desde 1917 cuando se ven aparecer nuevos planteles como el Liceo Sollano y Dávalos, de instrucción primaria, entre cuyos maestros figuraba en ese año la señorita María Gutiérrez, en 1918 Josefina Camarena y en 1919 Atanacio Hernández Romo, quien desde 1920 tuvo ya su propio Colegio Latino-Americano. También en 1917 surgió la Escuela Hogar y se trasladó de Guanajuato a León la Escuela de Santa María. Desapareció en cambio, con las vicisitudes de la Revolución, la Secundaria de María Inmaculada y en 1917 fue suprimido el Colegio de San Felipe de Jesús.

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