León, Gto. - Historia de la Ciudad - De la Reforma al Porfirismo II

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Puente Barón en 1900
Puente Barón en 1900

Foto: Lic. Carlos A. Navarro

Situación política, social y económica

Arquitectura

Meses después el 15 de octubre fue el advenimiento del doctor Emeterio Valverde y Téllez, quien regiría el obispado hasta su muerte el 26 de diciembre de 1948. Por lo pronto, reinstauró en 1910 la Academia Filosófico-Teológica de Santo Tomás de Aquino y el 20 de marzo del mismo año fundó la Escuela María Inmaculada, de instrucción secundaria.

Entre las construcciones eclesiásticas de esta etapa, la más significativa es la catedral que, aunque sin terminar, había consagrado ya el obispo Diez de Sollano y Dávalos el 16 de marzo de 1866 trasladando a ella la imagen de la Madre Santísima de la Luz (declarada patrona de los leoneses, por éstos, en 1849). Para 1878 se erguían las torres, en 1880 se acababa el atrio, espléndidamente ornamentado, y en 1885 se bendecía la sacristía, con lo que se concluía el edificio, sólo que desde este año se iniciaba su reparación y, terminada se consagraba nuevamente el 6 de octubre de 1889 Se añadieron luego capillas como la de San José (1891-1893) y la de la Soledad (1895) y posteriormente se transformó el altar mayor y se hicieron otras obras hasta quedar con su aspecto actual salvo ciertas alteraciones al coronarse en 1902 la venerada imagen mariana.

En 1875 se bendijo el Santuario de Guadalupe y de 1870 a 1893 se construyó el Calvario con su fachada neoclásica con frontón y columnas. El pequeño templo de Santo Domingo (1898-1909), aunque del todo diferente a aquél, muestra tardías supervivencias del neoclasicismo.

En León como en otras ciudades del país fueron los franceses, bajo el Segundo Imperio, quienes plantaron árboles y formaron prados en la Plaza Principal, en la que antes sólo había una fuente al centro.

El Parque Hidalgo antiguo Paseo del Ojo de Agua después de su ampliación en 1910, adquirió su fisonomía característica.

El bordo o malecón del Río de los Gómez data de 1889 aunque se trató de construir un dique o "muralla" desde 1647 y fue reforzado tras la inundación de 1926. La afluencia o la carencia del agua ha sido problema permanente: para remediar lo segundo, se había acordado, en 1876, construir un acueducto para traer al centro de la ciudad la que brotaba en el Ojo de Agua,. pero al fin se optó por perforar profundos pozos en el Barrio de Arriba, la Plaza de la Constitución y Santiago, en 1897-1898, además de que ya desde 1882 había fuentes públicas.

La población

Enfermedades como fiebre tifoidea en 1861, Tifoidea en 1892 y escarlatina en 1908 causaron, algunas, fuerte mortalidad. Las cifras de población que se tienen resultan a veces inconciliables: en general, son altas las que proceden de fuentes eclesiásticas y bajas hasta excesivamente las de censos del Gobierno del Estado cuyo propósito era utilizarlos para las elecciones (lo que acaso produjo la ocultación de personas y su ausencia en los cómputos).

En 1864 la Prefectura de León, que abarcaba como antes de 1857 el Departamento de ese nombre, desde la Sierra de Comanja hasta el Río Lerma, contaba 164 mil habitantes, y de ellos había 104 mil en la cabecera, lo que está de acuerdo con el cálculo hecho el año anterior por el canónigo J. Guadalupe Romero, de 120 mil para el curato y 100 mil de ellos en la ciudad.

En 1869 el Departamento o Distrito Electoral de León que además incluía las municipalidades de San Francisco, Purísima y Piedra Gorda, tenía (según memoria de 1873 del gobernador Antillón) 119,380 pobladores, 78,930 de ellos en el municipio que lo encabezaba, lo que implicaría que la urbe misma no albergaría más de 60 mil.

Objetando, en 1872, esta cifra electoral de 1869, José Garela Saavedra anotó un incremento de 4,730 entre 1864 y 1871, restando el número de defunciones del de nacimientos, y sin contar los inmigrantes que afluían a la "Ciudad del Refugio", los que, sumados, elevarían esa cifra a 7 mil o 10 mil (como promedio 8,500).

Si este aumento se agrega a los 104 mil computados en 1864, habría en 1872 cerca de 112,500 en vez de 60 mil. El censo del Gobierno estatal en 1882, arrojó un monto de 70,022 para el municipio y sólo 40,742 para la ciudad, mientras la capital del Estado encerraba 52,112.

Hay casi un consenso de que era ésta poco antes del cataclismo diluvial de 1888 una ciudad tan populosa que rivalizaba con Guadalajara o la superaba, y si esta última contaba 80 mil no es de creerse que aquélla tuviese sólo la mitad.

Si se tiene en cuenta el número cientos de muertos y desaparecidos en esa terrible inundación, y el éxodo de muchos de sus habitantes, ¿cómo podría explicarse que el censo de 1895 arrojase para la ciudad 60,468 habitantes y, el de 1900, 63,413? La más baja cifra admisible para 1882 sería de 60 mil; es decir, una mayor que la de Guanajuato. El de 1910 daría 89,064, y esto significaría que, para entonces, se había Recuperado y alcanzaba otra vez una población cercana a la que tuvo antes de la catástrofe de 1888.

Educación

La instrucción pública fue atendida por la Iglesia y el Estado, siendo aquella la que estableció el mayor número de planteles de enseñanza superior: así, los paulinos reabrieron su colegio en 1859 (pero hubieron de cerrarlo en agosto del siguiente año); sobre la base de este esfuerzo, fundó el obispo Diez de Sollano y Dávalos, en 25 de mayo de 1864, el Seminario Conciliar uno de los mejores de México, donde se enseñaba, además de la carrera eclesiástica, la de jurisprudencia, se atendían la música y las bellas artes, se fomentaba la dedicación a las artesanías y oficios, y se estudiaban varias lenguas extranjeras y alguna indígena como el otomí.

También se aludió ya a la inauguración, en 1887, del Instituto Científico y Literario; a la instauración, en 1903, del Instituto Sollano (que incluía, además, los años de primaria), y al establecimiento, dentro del Seminario, en 1905, de una Escuela de Música Sacra, y, finalmente, a la fundación, en 1910, de la Escuela María Inmaculada.

El gobierno, por su parte, puso en marcha, el 12 de febrero de 1878, la Escuela de Instrucción Secundaria, que rivalizaba con el Seminario por su alto nivel, Y superaba a éste en el aspecto científico, pero quedándose atrás de 61 en el campo de las humanidades.

Tuvo el Colegio del Estado como también se le llamaba un excelente cuerpo docente y de allí, así como del Seminario, salieron alumnos esclarecidos. Anexo a aquella escuela funcionó el Observatorio Meteorológico, al frente del cual estuvo, por varios años, el sabio Mariano Leal.

En 1872 según el Dr. José García Saavedra existían, además, el Liceo Mexicano y otro Instituto Científico y Literario que impartían instrucción primaria y secundaria, siendo probablemente de carácter particular ambos planteles.

No hay que olvidar, en otro ámbito, las Escuelas de Artes, tanto la fundada en 1876 por el canónigo Pablo Anda en la que había "talleres de zapatería, rebocería, obrajería, herrería, platería, escultura, sastrería, imprenta y una academia de música" como la instaurada en 1904 por el obispo Ruiz y Flores en el Instituto Sollano, con talleres de carpintería y zapatería.

En cuanto a la enseñanza primaria, miembros del clero establecieron la Escuela del Seminario y el Colegio de San Felipe de Jesús en 1901 y el ya aludido Instituto Sollano en 1903, mientras la Sociedad Católica sostenía, en 1872, 4 escuelas para niñas y una para niños, y las Hermanas de la Caridad hasta su expulsión en diciembre de 1874 otra también para niñas.

Había, además, en aquel año, "10 establecimientos particulares para niños y 14 de mujeres". Por otra parte, la Sociedad de Enseñanza Popular, fundada en 1870 por José Rosas Moreno, atendía, en 1872, 7 escuelas para adultos: 6 de ellas nocturnas y una en la cárcel.

El gobierno sostenía en 1875, en la ciudad, 2 escuelas nacionales (es decir, federales) y 6 municipales para niños, así como 2 nacionales y 6 municipales para niñas, y aparte de esto había una nacional para niños en Tlachiquera (hoy Nuevo Valle de Moreno).

En 1881 se inauguraron 2 escuelas municipales para niños: una en el Barrio de San Miguel y otra en el de El Coecillo, y en 1891 se abrieron sendas escuelas para niños y niñas en el Barrio de Arriba. La labor del Estado culminó con la apertura, el 2 de abril de 1897, de la Escuela Modelo en su magnífico edificio, en el que, en agosto del mismo año, se tuvieron orientadoras conferencias pedagógicas.

La imprenta publicó gran número de obras religiosas muchas importantes y muchísimas intrascendentes y vieron la luz unos Breves apuntes sobre la antigua Escuela de Pintura en México y algo sobre ese tema, y las Efemérides de la ciudad de León de J. Sóstenes Lira (1905).

Cultura y humanismo

En cuanto al periodismo, tuvo éste amplio desarrollo: en 1860 apareció El Conciliador, en 1868 La Verdad y El Clamor Público; en 1869 El Álbum Literario de León y El Voto Público y hacia el año siguiente El Estado del Centro; en 1871 La Educación y La Pulga; en 1875 El Artillero y El Chicote; en 1875-1877 se publicó El Centinela y en el último año surgió el Boletín Municipal; en 1878 El Masaya, en 1880 El Sol de Mayo, en 1881 El Intransigente y La Era Nueva, en 1882 La Revista Literaria y La Aurora Literaria y en 1833 El Tesoro de la Sociedad y El Pueblo Católico, siendo éste el más importante, el cual duró hasta la Revolución. Entre 1883 y 1888 hay un verdadero enjambre periodístico (1883, La Fe; 1883-1884, La Gacetilla; 1884, El amigo del progreso, El amigo del hogar y El Álbum de la mujer. La escultura por Agustín F. Villa (1884) y unos Estudios gramaticales sobre el náhuatl de Macario Torres (1887).

Diversas actividades culturales desarrollándose aún antes de que hubiese locales adecuados: así, actuó la cantante Angela Peralta en 1866 y 1873 en la Plaza de Gallos (en la de toros, en cambio, escandalizaba en 1870 el can-can).

El Teatro Doblado desde su inauguración en 1880 hasta el estallido revolucionario, tiene una etapa gloriosa, habiéndosele mejorado en 1906. Mientras en él ejecutaron obras musicales suyas o ajenas Ricardo Castro en 1903 y Julián Carrillo en 1907, en la catedral estrenó una misa solemne, en 1894, el compositor leonés Francisco Barajas. Una banda de música que dirigía Juan Pineda, arraigó desde 1900.

La primera exhibición de cine se tuvo en 1897 y después las auspiciaron El Buen Tono en 1905 y La Tabacalera Mexicana en 1907, pero sólo desde este año o el siguiente hubo locales permanentes para tal espectáculo: los salones "rojo" y "verde".

Mucho se distinguió en el campo cultural desde su fundación en 1901 el Círculo Leonés Mutualista, que propició conferencias como la allí dictada en 1906 por el jurista y sociólogo leonés Toribio Esquivel Obregón, lo mismo que recitales y conciertos, complementando con esto y con su biblioteca la acción cultural del Teatro Doblado en el que se tuvieron, en 1909, los primeros juegos florales en que alcanzó la flor natural el poeta Vicente González del Castillo, debiendo mencionarse que desde 1903 existía la Sociedad Literaria Manuel Gutiérrez Nájera.

Es notable el número de asociaciones mutualistas, similares al Círculo, que surgieron entre 1877 y 1911: Sociedad Mutualista Fraternal, 1877; "La Fraternal", 1891; Sociedad Mutualista Sollano y Dávalos, 1901; las "Miguel Hidalgo" y "Aldama", 1902; Sociedad Mutualista "El Porvenir" (1903) y Sociedad Mutualista de Empleados (1911). Desde 1903 existió el Círculo de Obreros Miguel Hidalgo. Los comerciantes más poderosos tenían desde 1882 la Lonja Mercantil y, a partir de 1904, contaron con el "Casino".

Para los indigentes y desvalidos se aprobó en 1863 la instauración de un hospicio de pobres y en 1865 el canónigo Pablo Anda fundó un asilo que 20 años después trasladó al edificio contiguo a la casa de ejercicios del Santuario de Guadalupe, en el mismo año en que el padre José María Yermo y Rosendo Gutiérrez de Velasco fundaban el asilo del Calvario.

En 1903 el obispo Ruiz y Flores estableció un orfanatorio y 2 años después bendijo el nuevo edificio del Hospital de San José. El gobierno del Estado, por su parte, creó en 1909 la Inspección Médica Escolar que tuvo a su cargo el doctor José de Jesús González.

Industria

El crecimiento industrial continuó con aceleración, estimulado por las frecuentes exposiciones municipales como las de 1876, 1877, 1878, 1880, 1886 y la de artefactos en 1900: en ellas se apreciaban también creaciones artísticas y productos de las artesanías.

Entre las nuevas industrias se contó, desde 1877, con la fábrica de hilados y tejidos "La Americana" y, desde 1894 con la fundición "La Esperanza". Por su importancia comercial, fue visitada la ciudad por numerosos viajeros que al terminar la penúltima década del siglo XIX podían alojarse en alguno de los tres principales hoteles: el Diligencias, el del Comercio o el Colón, a los que se agregó, desde 1895, el edificio en que pronto se alojó el Hotel Velasco, y en 1905 se puso en servicio el Hotel Guerra (hoy México) en lo que fue Mesón de las Delicias y después Palacio Municipal.

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